Ensayos, artículos y una serie de escritos de reflexión y de opinión.
Correo del blog: lomaterialyloideal@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2015

El socialismo científico en afiches

                                                                                “¡Nacimos para convertir los sueños en realidad!”
                                                                                                                                    (Afiche soviético)

Tras mucho esfuerzo ideológico y político, los liberales han logrado identificar al socialismo del siglo XX con ideas que se han vuelto lugares comunes y que circulan como monedas corrientes como el estatismo, el autoritarismo y el totalitarismo. Incluso ciertos liberales, cual narcisos jactanciosos por verse siempre la cara, no reparan en distinciones, ni matices, ni contextualizaciones, simplemente para ellos el socialismo es una mera ideología funesta que pretende volver al pasado.  

¿Pero cuál pasado? Si el socialismo siempre ha sido una pretensión sobre el futuro. Tal intención se la puede encontrar tanto en el socialismo utópico (Owen, Babeuf, Fourier, Considerant, Blanc, Cabet) así como en el socialismo científico (Marx & Engels). Pensar en la posibilidad de la transformación del mundo en función de la justicia social siempre ha caracterizado y animado a los socialistas. Empero, sólo el socialismo científico ha postulado y defendido ideas como la posibilidad material de abolir la propiedad privada y la desaparición gradual de las clases sociales para acabar con la explotación del hombre por el hombre. Tales pretensiones no tienen nada que ver con el pasado, ni mucho menos con el presente (de explotación laboral para la gran mayoría de los trabajadores de todo tipo), sino con el futuro.

En su vertiente más vulgar, ciertos liberales, o simplemente derechistas, tienden a identificar al socialismo con la pobreza y la carestía cristiana o con la apuesta por una “vida bucólica” precapitalista; incluso son tentados a reproducir y enfatizar, sin saber en realidad de qué va el asunto, que el socialismo es un discurso mítico que le tiene un “horror a la historia” (Mircea Eliade). Las exégesis culturalistas por encontrar en el socialismo una vertiente judaica y milenarista no pasan de ser simples referencias sobredimensionadas de manera tendenciosa, pero no sobre los hechos políticos y culturales que comprenden al socialismo, sino sobre los propios temores de esos exégetas que insistentemente denostan al socialismo. 

El socialismo es una ideología política propia del mundo moderno. La posibilidad de transformar revolucionariamente el mundo fue una consecuencia del avance y del desarrollo de la ciencia. La conquista del mundo de la naturaleza, implicaba la transformación de la sociedad en su conjunto. Por eso el socialismo nace como la posibilidad real de transformar revolucionariamente el mundo a partir de su base material, a saber, el trabajo. El cuestionamiento a las condiciones materiales del trabajo fue el acicate para la crítica filosófica que pergeñó el socialismo. Ideas como “la planificación y la distribución de la riqueza que produce el trabajo humano”, fueron parte de los programas socialistas, asimilados no sólo por ser una exigencia política y coyuntural, sino por ser una exigencia moral y universal. Esa universalidad moral, que en fondo es práctica, generó la exigencia de una organización política para una clase, a saber, la clase obrera. Tal clase dio origen al pujante movimiento obrero internacional. La práctica política del movimiento obrero fue necesaria y eminentemente  clasista, en la medida que pretendió el poder del Estado (“Trabajadores al poder”). Históricamente el socialismo fue la expresión ideológica de la clase obrera, tras una larga tensión con el anarquismo.  

A lo largo del siglo XX, mediante el socialismo científico se logró construir el primer Estado dirigido por la clase obrera en alianza con el campesinado, a saber, el Estado Soviético. La construcción del socialismo fue políticamente planificada y aislada económicamente por el mundo capitalista. Tras los años y el avance pujante del socialismo se conformó un bloque socialista. El bloque socialista se caracterizó por su apuesta hacía el futuro: La conquista del Cosmos a través de la ciencia.  Precisamente a través de la conquista del cosmos se puede identificar algunas de las ideas-fuerza que caracterizan al socialismo científico y que permiten demarcarlo tajantemente de las ideas del socialismo utópico y del liberalismo. 

A continuación véase algunos afiches de los tantos que uno puede encontrar en la web. 

Afiche 1: “¡Nacimos para convertir los sueños en realidad!”. El autor es un tal Viktorov, elaborado el 09 de mayo de 1960. En este afiche se lee una de las consignas más contundentes del socialismo soviético. En el afiche aparece una nave espacial soviética, en cuya base el símbolo distintivo de las clases trabajadoras la sostiene, a saber, la hoz del campesino y el martillo del obrero. La intención es clara, el producto del trabajo de las clases trabajadoras se alza hacia los confines del cosmos convirtiendo en realidad los sueños de la humanidad. Esos sueños que caracterizó a los albores de las antiguas civilizaciones, el saber qué hay más allá de los cielos y las estrellas. Con el socialismo, ya no son los antiguos astrónomos vinculados a la élite del poder que descubren y guardan esos secretos al mirar a los cielos, sino que ahora es el esfuerzo de los trabajadores, de esos millones de hombres y mujeres que trabajan en el campo y en la ciudad quienes hacen posible recorrer y conocer el cosmos.  

Traducción de la leyenda:
¡Nacimos para convertir los sueños en realidad!


Afiche 2: “¡Hacia el cosmos!”. En el afiche se ve a un obrero dando un gran salto hacia el espacio. El mensaje es contundente, con el socialismo la clase obrera es la que conquista el espacio, a saber, son los trabajadores. En el socialismo la figura imponente del obrero se realza en la medida que es él su artífice y su protagonista. Con el socialismo la hazaña de la humanidad tiene rostro de un trabajador acerado por el duro trabajo. 

Traducción de la leyenda:
¡Hacia el cosmos!

Afiche 3: “¡Hacia el sol! ¡Hacia las estrellas!”. Al igual que el anterior se ve a un obrero, pero esta vez es él quien lanza los cohetes que van a recorrer el espacio. Con el socialismo la figura del obrero se representa a partir de su papel protagónico, a saber, es él quien está detrás de la conquista del espacio. En el socialismo el protagonismo de tal gran hazaña se encuentra en las manos de los trabajadores.

Traducción de la leyenda:
¡Hacia el sol! ¡Hacia las estrellas!

Afiche 4: “¡De modelos de estudiantes a modelos de naves espaciales!”. El afiche muestra el papel que cumple la importancia y la enseñanza de la ciencia en el desarrollo de la conquista del espacio. Con el socialismo no solo la educación resulta siendo un derecho universal para el pueblo trabajador, porque es el Estado dirigido por los trabajadores quienes sostienen una educación pública  para sus hijos, sino porque se trazan objetivos claros en función del desarrollo de la ciencia. En el socialismo, la ciencia forma al niño para ser un hombre. Con el socialismo el conocimiento científico deja de ser un conocimiento de élites o de quienes solo pueden costearlo para ser un bien de la humanidad mediante su divulgación y su enseñanza universal.

Traducción de la leyenda:
¡De modelos de estudiantes a modelos de naves espaciales!

Afiche 5: “¡Acelerar el progreso y la técnica es una exigencia!”. El afiche muestra el fundamento del socialismo en la ciencia y la tecnología. El progreso tiene bases materiales. La ciencia asegura la transformación de la sociedad en función de aplicación técnica en la vida de la nueva sociedad que se lanzó a la conquista del espacio. En el socialismo la actividad intelectual es planificada y desarrollada en función del bien de la nueva sociedad y de la humanidad.

Traducción de la leyenda:
¡Acelerar el progreso y la técnica es una exigencia! 

Afiche 6: Sin título. En estos afiches se ve a dos de los protagonistas de la conquista del espacio durante el socialismo soviético, a saber, Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, quienes fueron el primer hombre y la primera mujer en el espacio. El mensaje es claro, en el socialismo la igualdad social entre el hombre y la mujer no sólo es parte de un mero discurso sino que se hace realidad. Las nuevas condiciones materiales y la nueva política educativa permiten una nueva educación y formación en igualdad de condiciones entre el hombre y la mujer. Incluso se estimula la formación científica de la mujer para que junto al hombre logre las mismas hazañas en función del desarrollo de la ciencia y en bien de la humanidad.

Carteles de homenaje a los cosmonautas pioneros Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova
Primer hombre y primera mujer en el espacio. 

Afiche 7: “¡Abriremos mundo lejanos!”. En el afiche se muestra a una pareja que representa a la nueva humanidad que mira hacia el espacio expresando una gran confianza en el futuro de la era espacial. Mediante el socialismo se construye el futuro de la humanidad de cara al desafío del descubrimiento del espacio. En el socialismo los trabajadores confían en lo que pueden hacer mediante su trabajo. Trabajo que posibilita el desarrollo de la ciencia y la posibilidad de conocer otros mundos. 

Traducción de la leyenda:
¡Abriremos mundos lejanos!





Juan Archi Orihuela
Lima, 05 de agosto del 2015. 



domingo, 31 de mayo de 2015

Bajo las banderas de la utopía andina

“(...) la biografía de la utopía andina no está al margen de la lucha de clases.”
“(…) la biografía de la utopía andina ha estado frecuentemente asociada a la historia campesina en el Perú”
(Alberto Flores Galindo. Buscando un Inca)


En 1990 murió Alberto Flores Galindo, uno de los más brillantes intelectuales marxistas que tuvo el Perú. La leyenda y consigna que acompañó su despedida fue: “Bajo las banderas de la utopía andina”. La Utopía Andina fue en su momento la forma ideológica de replantear el debate político e intelectual en el interior de la izquierda peruana, a saber, entre Democracia y Socialismo.     

Históricamente, el debate intelectual y político entre Democracia y Socialismo generó aquella diferencia figurativa de dos grupos de intelectuales de izquierda, a saber, entre Zorros y Libios. Los Zorros, fueron vistos y valorados como moderados por su apuesta por la democracia, apuesta pública que fue expuesta en su revista de referencia arguediana El Zorro de Abajo (de ahí el apelativo); mientras que los Libios fueron vistos como los radicales por su apuesta insistente por el socialismo. Alberto Flores Galindo fue parte de este último grupo.

En sentido estricto los Libios criticaron la derechización gradual que mostraban y justificaban los Zorros. Asimismo, en el plano ideológico y práctico, hubo un tema sobre el que la polémica entre ambos grupos llamó mucho la atención, a saber, la insurgencia armada. Precisamente ese tema es el que en su momento generó dos grandes polémicas: una, entre Nelson Manrique y Sinesio López; y, la otra, entre Alberto Flores Galindo y Carlos Iván Degregori. Por una serie de razones la segunda ha despertado una mayor curiosidad e importancia porque lo que se discutía puso fin a aquella discusión y a la división de los intelectuales entre Libios y Zorros (los Libios terminaron convertidos en Zorros, a excepción de Alberto Flores Galindo; y los Zorros se derechizaron siguiendo el derrotero por el que habían apostado); y sobretodo, se canceló toda polémica en el interior de la izquierda intelectual. Tal vez esa sea una de las razones por las que la izquierda en el Perú se encuentra alejada de toda polémica en su interior. 

Del debate que animó la izquierda intelectual entre Democracia y Socialismo, se pasó al debate entre Democracia y Utopía Andina, situación que para Carlos Iván Degregori (quien participó de ese debate) fue una manera de empobrecer el debate. Lo curioso de tal empobrecimiento es que ahora resulta siendo inexistente cualquier debate en el interior de la izquierda porque si sólo se levanta la bandera de la Democracia, no hay nada que se le oponga, a menos que se piense que se puede abrir un debate entre Democracia y Democracia, como sucede actualmente cuando se adjetiva a la democracia (sea el rótulo que lleve) para convencerse de que hay un cambio posible.

Es conocida y acusada la crisis de la izquierda peruana, ya sea a nivel de organización política o a partir de su producción intelectual. Los intelectuales orgánicos que tenía la izquierda no sólo dejaron de ser orgánicos o envejecieron abrazando una moral derrotista y escéptica (y en algunos casos, cínica), sino que no hubo el recambio generacional necesario porque se canceló todo debate interno que lo anime. Y esa cancelación del debate al interior de la izquierda tiene que ver con lo que pasó en el debate entre Democracia y Utopía Andina.    

La Utopía Andina en su momento fue animada por Alberto Flores Galindo y Manuel Burga, ambos historiadores e intelectuales de izquierda. Empero fue Alberto Flores Galindo quien sostuvo atrevidamente una interpretación polémica sobre la historia de las luchas de liberación en función de la Utopía Andina. Ideológicamente, la Utopía Andina es una manera de entender las raíces históricas desde donde puede brotar el socialismo en el Perú. Mediante la Utopía Andina, el socialismo no resulta siendo algo ajeno al Perú, culturalmente hablando, sino cercano, ya sea en sueños, alegorías o mediante pesadillas.

La apuesta por el socialismo en el Perú no sólo pasaba por asentar una organización política que pudiera llevarla a cabo sino también por encontrar raíces culturales en donde se asiente como condición de posibilidad. Esta vertiente en la reflexión marxista en el Perú ya venía siendo planteada desde José Carlos Mariátegui, el detalle es que no floreció en su momento, ni fue retomada sino hasta Alberto Flores Galindo.

Cuando Alberto Flores Galindo publica Buscando un Inca (1986), libro en el que se encuentra expuesta la Utopía Andina, se le acusó de muchas cosas, entre otras de mesiánico y de pasadista. Lo cierto es que la Utopía Andina desde un punto de vista general es el horizonte cultural por el que transcurre la historia política en el Perú desde abajo, socialmente hablando, en función de las relaciones de dominación; y, analíticamente, expresa la estructuración ideológica de las tensiones en la historia de la lucha de clases en el campo, a saber, las luchas campesinas. El derrotero que describe Flores Galindo sobre las luchas campesinas, en función de la Utopía Andina, fue cuestionado en su momento como parte de una serie de incongruencias que cometió debido a su orientación culturalista y dualista sobre lo andino, tan presente aún en algunos intelectuales que se reclaman o no de izquierda.  

Las críticas sobre lo último vinieron, como no podía ser de otra manera, del sector de los Zorros, a saber, del antropólogo Carlos Iván Degregori. En el ensayo Del mito mariateguista a la utopía andina (1989), Degregori replica una serie de conclusiones sobre lo andino y sobretodo el quid del asunto, la exégesis sobre el derrotero histórico de la insurgencia armada, como parte de la Utopía Andina.  Por eso la crítica a la Utopía Andina se focaliza a la segunda mitad del siglo XX, porque hasta ese periodo histórico todo va bien, los problemas surgen después. La revolución como una inversión del mundo, la focalización de los casos que dan pie a las demás secuencias históricas, la sustitución y la reducción de datos empíricos por la conjetura y la imaginación, la relación entre el economicismo y el voluntarismo, la polarización entre la tradición y la modernidad y demás, son una serie de observaciones que no han tenido replica aún por parte de los Libios. 

Como la insurgencia acabó, muchas ideas que se expusieron en aquel debate dejaron de tener sentido o simplemente ya no llaman la atención. Una respuesta a Degregori la pudo dar Flores, no se dio por la historia ya conocida, Degregori no publicó su crítica porque Flores convalecía de una mortal enfermedad. Hace algunos años falleció Degregori y el texto de esa polémica se ha hecho público. ¿Qué se puede recoger de ese debate?

Recoger ese debate tiene implicancias. No sólo porque se evaluaría la historia del movimiento popular que aún sigue dando la pelea (como en Cajamarca y Tía María, por ejemplo), sino también sobre el rumbo que está tomando. Asimismo, permitiría romper el silencio de oponer a la democracia, la misma democracia, a saber, “cambiar algo para que nada cambie”.

Algo que pasa desapercibido en las reflexiones intelectuales de izquierda es la visión de clase de los mismos intelectuales de izquierda, hecho que uno puede encontrar en muchos de ellos, ya sea en Alberto Flores Galindo o en Degregori. Esto tiene importancia para dejar de lado las  mistificaciones (como la cholificación, lo indígena y demás) y las reflexiones (enfocados por la otredad de “un nosotros diverso”) que elaboran los intelectuales cuando pergeñan algunas ideas sobre lo andino y lo popular. Evidentemente tal observación apunta a un serio cuestionamiento sobre la reproducción ideológica de la izquierda, que actualmente se ve fuertemente influenciada por la ideología liberal en todos sus matices.

La  Utopía Andina básicamente es un acercamiento a lo popular, en función de su historia, su reproducción cultural y sus luchas. Las banderas de la Utopía Andina se encuentran lejos de todo socialismo utópico o mágico, son banderas concretas. En el campo y en la ciudad hay banderas que ya han sido levantadas y merecen una discusión al interior de la izquierda. Al parecer abrir ese debate implica necesariamente levantar las banderas de la Utopía Andina.



Juan Archi Orihuela
Lima, 31 de mayo del 2015. 




lunes, 25 de mayo de 2015

70 años: El día de la victoria

Desde Kursk y Oriol en esta guerra hemos avanzado 
Llegamos hasta la misma puerta del enemigo
Así es camaradas, lo hicimos
Algún día recordaremos esto y no lo creeremos
Pero aún necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!
 (Necesitamos una victoria, canto militar del Ejército Rojo de la URSS [1]



[Haga play en la canción Necesitamos una victoria (Нам Нужна Одна Победа) y proceda a leer el artículo]

El pasado 09 de mayo se cumplieron los 70 años del triunfo del Ejército Rojo de la Unión Soviética sobre la Alemania Nazi. El 09 de mayo fue el día de la victoria, el día que posibilitó la paz en el mundo y el fin de la guerra. La hazaña de los soviéticos no tuvo y aún no tiene parangón en la historia militar de la humanidad: La movilización de todo un pueblo multinacional y multicultural en la defensa de la patria, cuyo costo humano fue la pérdida de 20 millones de soviéticos (en su mayoría civiles). La guerra que libraron los soviéticos contra la Alemania Nazi fue una guerra de defensa y de liberación de los pueblos y de la patria que históricamente han llamado La Gran Guerra Patria (1941-1945). En su momento, tal hecho fue reconocido en el mundo. Empero, los festejos por los 70 años de aquel triunfo se circunscribieron sólo a los países que conformaron la URSS, mientras que el resto del mundo quedó en silencio.  Los llamados “aliados” no se hicieron presente en los festejos que se llevaron a cabo en la Plaza Roja de Moscú, ni se pronunciaron al respecto.  

Traducción de la leyenda:
Nuestra Bandera -
 La bandera de la victoria!

Autor: Víctor Ivanov 1943
Ese silencio no es casual y se compagina con el odio que fundamentaba al imperialismo de la Alemania Nazi, a saber, dejar en el olvido de la historia de la humanidad todo lo que represente a la Unión Soviética. Un odio al carácter de clase de su gobierno popular (obrero y campesino), a su bandera roja, a esa histórica bandera que representa la unidad de los trabajadores del mundo (la hoz del campesino y el martillo del obrero) que flameó en el día de la victoria. Ese silencio se compagina con aquel otro que silencia el papel del Ejército Rojo en el rescate de los judíos de los campos de concentración de Auschwitz en Polonia. El papel del Ejército Rojo fue fundamental en la liberación de los pueblos que fueron ocupados y diezmados por el imperialismo alemán como Polonia, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Noruega, Hungría, Austria y Checoslovaquia. 

Después del fin de la guerra, en el llamado mundo occidental la propaganda anticomunista (macarthista) soslayó el papel fundamental que cumplió el Ejército Rojo en la liberación de los pueblos. Y al parecer tal hecho sigue manteniéndose hasta nuestros días. En la enseñanza de la historia se minimiza el papel del Ejército Rojo de la URSS, por obvias razones ideológicas, así como se reproduce insistentemente, a través de la literatura y sobre todo a través del cine, que el papel de los aliados (Inglaterra, Francia y los EE.UU) fue determinante en la guerra, incluso desde hace muchos años se exagera un llamado día “D” para opacar al frente oriental en el que combatieron los soviéticos, y lugar en el que se decidió el fin de la guerra.     
     
«El Triunfo de la Madre Patria Victoriosa». Pintura de Mijaíl Ivánovich Jmelko (1949) 
En el cuadro se ve al Ejército Rojo arrojando los estandartes nazis ante los pies del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja.
Imagen tomada de aquí pulse 
Para ampliar la imagen pulse aquí

Un hecho que también pasa desapercibido es la reproducción ideológica. La propaganda que desplegaron los soviéticos a través de carteles que figuraban la defensa de la patria así como los himnos que entonaban el Ejército Rojo fueron fundamentales, no sólo para acerar la moral del hombre soviético sino también para divulgar al mundo entero sobre el carácter de liberación que cumple el socialismo en bien de la humanidad. Muchos de los carteles no sólo hacían hincapié en el valor de los soldados sino también del valor de las mujeres soviéticas, quienes tuvieron que hacerse cargo de la defensa y la economía del país. Los campos roturados para el trabajo agrícola tuvieron que ser ocupadas por ellas, la industria militar fue posible por el papel que ellas desempeñaron en su interior (ellas fabricaron las municiones y el armamento), así como la movilización de miles de mujeres para realizar grandes zanjas, que comprendían muchos kilómetros, para asegurar la defensa de las ciudades. La movilización de las casi adolescentes voluntarias en el frente de batalla como enfermeras, fue la prueba de fuego de aquellas muchachitas que tenían que cargar con el cuerpo de los heridos que pesaban entre 80 y 90 kilos, mientras que ellas oscilaban entre 45 y 55 kilos de su peso. Asimismo, las guerrillas que brotaban en las fronteras de la patria estaban también compuestas por las hijas del pueblo soviético, que codo a codo junto a los hombres no escatimaron en ofrendar sus vidas en defensa de la patria socialista. 

A continuación véase algunos de esos carteles: 
Traducción de la leyenda:
Un tractor en el campo de cultivo es lo mismo que un tanque en el campo de batalla!


Traducción de la leyenda:
Sólo el país donde los hombres y las mujeres tienen igualdad de derechos va a ganar! 
Mujeres, empezad a trabajar en el lugar de los hombres y haced la línea de combate más fuerte!


Traducción de la leyenda:
Integrate a las brigadas de enfermeras del Frente. 
Un soldado necesita tu ayuda!


Traducción de la leyenda:
Larga vida a las camaradas de armas!


Traducción de la leyenda:
Prometimos a nuestros heroicos maridos forjar sus armas y trabajar día y noche 
para romper un récord para ayudar a la línea del frente!


Traducción de la leyenda:
Todo por la victoria! 
A la primera línea mujeres soviéticas

Por otro lado, el ejército de la Alemania Nazi se preciaba de ser la mejor expresión de los “superhombres” (emulando a la “bestia rubia” de Nietzsche). La supremacía de la raza aria fue insuflada por esa  ideología racista. Orgullosamente los nazis se consideraban superiores al resto del mundo, empero en el día de la victoria su ejército de arios fue vencido por su antípoda, a saber, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de la Unión Soviética, un ejército popular, multinacional y multicultural, compuesto por todas las nacionalidades que conformaron la URSS como los rusos, ucranianos, lituanos, bielorrusos, moldavos, letones, estones, georgianos, armenios, azerbaidzhanianos, kajazianos, uzbekos, kirguizianos, tadzhikianos, turkmenianos y demás nacionalidades. Tal hecho, culturalmente es muy significativo y frecuentemente pasa desapercibido,  empero es importante recordarlo para echar por tierra toda ideología racista, colonialista y pro-imperialista que justifica la opresión y dominación de los pueblos en función de la supuesta superioridad racial y cultural del occidente burgués y blanco.      

Los nazis pretendieron acabar con la Unión Soviética porque en su momento la URSS representó  la esperanza de los pueblos del mundo y el gran sueño de la humanidad por un mundo mejor. Los nazis fueron vencidos, y posteriormente la Unión Soviética desapareció. Según los liberales estamos en un mundo libre. Orgullosamente tales sujetos reproducen ideológicamente que “a este mundo nadie lo cambia, los sueños por un mundo mejor al mundo capitalista son sólo rezagos de utopías trasnochadas, el único cambio real y posible es la libertad del individuo, es decir, de uno mismo”. Tal ideología liberal en el fondo comulga, a través de su silencio, con el neocolonialismo que ejercen los países capitalistas sobre el resto del mundo. 

Por eso recordar el Día de la victoria sobre el nazismo reafirma la exigencia moral y práctica de que aún “necesitamos una victoria”, tal como cantaba el Ejército Rojo de la URSS en plena guerra liberando a los pueblos del yugo imperialista de los nazis.     

Definitivamente, necesitamos una victoria… 

Traducción de la leyenda:
Adelante!
 La victoria está cerca!


Juan Archi Orihuela
Lunes, 25 de mayo del 2015.

_______________ 

[1] La letra completa del himno que recuerda el Día de la Victoria.  

 Necesitamos una victoria
(Himno de Guerra) 

Aquí las aves ya no cantan
Aquí los árboles ya no crecen
Sólo nosotros, hombro a hombro,
brotamos de esta tierra.

Luces… y vueltas en el planeta
y sobre nuestra tierra, el humo.
Eso significa que necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!

En el campo de la muerte sólo escuchamos
el grito de las órdenes
Y el cartero se vuelve loco buscando entre nosotros
Salen cohetes rojos
Golpes de metralla que no descansan
Eso significa que necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!

Desde Kursk y Oriol en esta guerra hemos avanzado 
Llegamos hasta la misma puerta del enemigo
Así es camaradas, lo hicimos
Algún día recordaremos esto y no lo creeremos
Pero aún necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!  


P.S.

El himno Necesitamos una victoria se sigue interpretando en los tiempos de paz en Rusia así como en los demás países que conformaron la Unión Soviética. A continuación algunas interpretaciones contemporáneas.

En las calles de San Petersburgo, 2011.



En la voz de Elena Vaenga:


Y por los 65 años del Día de la Victoria:






jueves, 21 de mayo de 2015

“Todas las sangres” como discurso ideológico



La novela Todas las Sangres (1964) de José María Arguedas es una de esas novelas que ha alcanzado más resonancia por la mención de su título que por la lectura de su contenido. Tal hecho responde en parte a la sobrevaloración que ha alcanzado su autor y que en sentido estricto no tiene nada que ver con las letras, sino con la empatía que genera su vida doliente y desventurada, representada y rememorada siempre como si fuera el compendio de la vida doliente y trágica del hombre andino. Empero, Arguedas siempre fue  un misti [1]. Ideológicamente éste misti ha sido resignificado y presentado como una suerte de redentor cultural, por quienes vienen reproduciendo insistentemente el paternalismo por otros medios.      

Pero ¿qué es “todas las sangres”? como novela es un relato sobre la descomposición del latifundio andino, presentado como una gran tragedia. En esta tragedia andina, el capital (como mecanismo local y universal) y el movimiento campesino (como descontento espontáneo y local) se recrean a través de una serie de voces contrapuestas. Por su naturaleza, el poder del latifundio es recreado en función de las relaciones del trabajo servil y de una ideología de dominación que la sostiene. Asimismo, la concepción mágica y señorial del mundo semifeudal, presente a lo largo del relato,  convierte la fatalidad que caracteriza a la vida de los personajes en una esperanza incierta. Y ¿qué sentido adquiere la figuración de “todas las sangres” en la novela? Simplemente como un referente orgánico y volitivo que permite vincular la extracción de clase (o de casta) de los diversos personajes de la novela  a  un todo continuo y palpitante, plagada por una serie de contradicciones explícitas o tácitas. 

La sangre o las sangres en un mundo feudal o semifeudal es lo que permite la reclasificación social de los sujetos como voces colectivas (un pueblo), cuya concreción es determinada en función de una estructura de poder colonial. En la novela la estructura del poder semi-feudal es cuestionada desde su inicio. A largo del relato, el cuestionamiento a esa estructura de poder se focaliza y personifica, no obstante esa voz disidente que la cuestiona (la de Demetrio Rendón Wilka) termina por legitimarla.

Para muchos Todas las Sangres es, además de una gran novela, un manifiesto insistente contra la injusticia que emana del mundo semifeudal. Al respecto, un historiador como Alberto Flores Galindo, consideraba que en ésta novela Arguedas recrea su apuesta por la revolución social. En las antípodas de esta percepción y valoración positiva, la doxa de Mario Vargas Llosa acentúa la idea de que el esquema marxista de la lucha de clases orienta y articula la estructura de ésta novela; y, por ende, pierde su calidad literaria en comparación de sus anteriores relatos. A pesar de tales juicios contrapuestos por su valoración, lo cierto es que la novela se aleja de la redención cultural, ideológicamente concebida como democrática, y se acerca a la idea de la confrontación para mantener el orden de dominación del latifundio. Al respecto, el final de la novela es aleccionador y tan diáfano, antes de inmolarse el protagonista (Rendón Wilka) anima y ordena que el común (los campesinos serviles de la hacienda) se arrodille ante el nuevo misti (el hijo recién nacido de Don Bruno Aragón de Peralta) para conservar la hacienda como corresponde a su legítimo heredero.   Así el héroe de la novela termina abogando  por el mantenimiento del orden semifeudal, cuyo restablecimiento no debe oponer resistencia del común porque las fuerzas del cambio son fuerzas telúricas (no humanas), tal como se recrea al final de la novela.  

Pero si la novela tiene una orientación ideológica patente por su contenido ¿cuál es la ideología de todas las sangres como discurso fuera de la novela?  La ideología de todas las sangres que insistentemente se reproduce es la ideología de la diversidad cultural concebida como un hecho redentor.    

La redención cultural que animan y reproducen muchos de aquellos ideólogos de “todas las sangres” es el resultado de una serie de exégesis sobre lo andino y lo popular que se encuentra presente en la narrativa de J.M. Arguedas. Muchas de esas ideas parten de un hecho, a saber, la migración del campo a la ciudad. Puntualmente, la idea-fuerza que se ha elaborado al respecto es la siguiente: el Perú es un país de todas las sangres. Ideológicamente, si el Perú es de Todas las sangres, el Perú tiene todas las identidades (culturales).

Frecuentemente, el tema de las identidades llama mucho la atención a cierto pequeño sector intelectual carente de ella. Este sector intelectual insistentemente apela a reflexiones,  muchas de ellas trilladas y llena de lugares comunes, sobre la  identidad y la pertenencia local del llamado Otro para compaginar sus deseos y temores frente a lo nacional (el Perú). Tal propensión siempre tiende a exhalar un tufillo mistificante cuando se trata de pergeñar algunas ideas sobre la cultura popular. La retórica que reproducen siempre oscila entre la pose panglossiana y una visión fatalista de la historia del Perú. Asimismo, en ellos es común encontrar ese afán exagerado por sintonizar con el ideal progresista. “No hay país más diverso”, “el Perú como una patria antigua”, sigo siendo” y demás frases sueltas de Arguedas, cuando son enfatizadas por ellos, ya sea mediante la escritura o en los discursos de salón, cumplen la misma función que las frases tributarias de un texto de autoayuda. Incluso desde la antropología, uno de aquellos se animó a proponer el “paradigma arguediano en antropología”.

Lo que caracteriza a esta ideología de la diversidad cultural no es sólo su retórica exagerada sobre lo popular y lo tradicional (imaginado también como lo no-occidental) sino su intención redentora. Tan similar a los deseos de un personaje de ficción arguediano, a saber, Bruno Aragón de Peralta. Por eso quienes reproducen esa ideología, que se asemeja a la actitud de un misti redentor como lo fue el mismo Arguedas, pretenden idealmente mantener los rezagos del mundo semifeudal, recreándolos como parte de lo tradicional o lo cultural. La  diversidad de las culturas en el Perú, para tal orientación ideológica se encuentra bullente, hirviente (tal como lo mistificó en su momento también Arguedas). Así, los hombres y las mujeres que hacen posible esa diversidad cultural (focalizado principalmente en el mundo popular) serían actores que se caracterizan por  resignificar constantemente sus identidades (identidades múltiples). Esta visión literaria es la expresión ideológica de cierto sector intelectual liberal que en el fondo no escatima su añoranza por la vida semifeudal, “aquellos tiempos del abuelo y la hacienda en que las diferencias eran claras, mientras que ahora son ellos (el Otro) quienes cambian, resignifican sus identidades”.

En el Perú, la otredad no sólo es el discurso ideológico que pretende una hermenéutica del sujeto, como en determinados espacios intelectuales se piensa y se enseña, sino también es un discurso que tiende a mistificar la vida social del mundo contemporáneo, correspondiente a una estructura de clases (como es el mundo moderno), a partir de una añoranza semifeudal o colonial sobre la cultura. La ideología de todas las sangres, tal como se reproduce actualmente, es tributaria de ella. Socialmente, Todas las sangres es la añoranza retórica de los nuevos mistis o de aquellos que quieren ser mistis en el Perú.



Juan Archi Orihuela
Lima, 21 de mayo del 2015.

P.S.

Sobre la figura de José María Arguedas: Pulse Aquí
__________________ 
[1] El misti o los mistis en el Perú fueron aquellos sujetos "blancos" que política y económicamente formaron parte de la clase dominante en la vida rural de los Andes hasta la Reforma Agraria de 1969. Tal calificativo formaba parte de la clasificación cultural y política de las relaciones semifeudales en el Perú. La relación conflictiva entre mistis e indios se encuentra también presente en la narrativa de J. M. Arguedas. 




lunes, 18 de mayo de 2015

José Gabriel y Micaela



Un día como hoy, el 18 de mayo de 1781, José Gabriel y Micaela murieron tras ser  torturados de la manera más cruel. Ambos eran esposos y conformaron una familia junto a sus tres hijos, dos de los cuales fueron aniquilados ese mismo día. Ellos fueron los líderes de la mayor insurgencia armada que remeció la estructura del poder colonial del imperio español a fines del siglo XVIII.  

José Gabriel Condorcanqui Noguera (Tupac Amaru II) y Micaela Bastidas Puyucahua o simplemente José Gabriel y Micaela, como pareja resumían todas las contradicciones étnicas que el colonialismo insistentemente separaba y demarcaba durante el siglo XVIII. De acuerdo a las clasificaciones del colonialismo, José Gabriel era “muy blanco para ser indio y muy indio para ser español”; mientras que Micaela era “muy india para ser negra pero no tan india porque tiene algo de negra”.

A pesar de esas clasificaciones coloniales, ellos resumen muy bien lo que la mayoría de los peruanos somos en el presente. Por eso, si algo de sentido tiene la retórica de la identidad histórica, en esa pareja, metafóricamente hablando, se encuentran nuestros rostros, nuestra identidad como nación. Como pareja, ellos expresan el papel histórico de ser los padres de nuestra patria. El mestizaje cultural tiene bases materiales en la cuestión étnica, cuya concreción es histórica y se debate en función del poder.    

Lejos de todo pachamamismo telúrico que linda con retóricas metafísicas, ésta histórica pareja lideró una de las mayores insurrecciones armadas durante el colonialismo para cambiar las injustas condiciones materiales a partir de su base económica: abolición de las encomiendas, la destrucción de haciendas, la abolición de la mita, la abolición de la esclavitud, la destrucción de obrajes y chorrillos. En suma, romper las relaciones de dominación colonial. Tal hecho, frecuentemente es obviado porque podría generar cuestionamientos prácticos al neocolonialismo que sujeta aún al Perú y lo mantiene en su dependencia, que no sólo es económica. Por eso recordar la hazaña que dirigieron José Gabriel y Micaela no se debe reducir al martirio que sufrieron en el cadalso.  

Asimismo, cabe anotar, que el movimiento que dirigieron José Gabriel y Micaela no fue indianista como frecuentemente se le califica por una serie de hechos productos de la guerra, como por ejemplo el desborde de la rabia del campesinado indígena desatada con tanta crueldad en Tungasuca, Calca, Pisac y demás. O, simplemente, cuando se observa y enfatiza la cuestión numérica. El ejército insurgente que organizaron, además de la gran masa del campesinado indígena, tuvo entre sus filas a criollos empobrecidos y a negros, liberados tras la proclamación de la abolición de la esclavitud por José Gabriel. La unidad de las castas, colonialmente hablando, fue un proyecto muy atrevido, no solamente por la sumatoria que ello implicaba sino por la dirección que mostraba. Hubo criollos y negros que no sólo conformaron batallones de asalto, sino que también dirigían de manera dual junto a los indios. La consigna era clara, a saber, “el poder colonial oprime tanto a blancos (criollos para la época), negros e indios”.   

Políticamente, José Gabriel y Micaela no sólo se atrevieron a desmontar al emperador, sino que encararon la necesidad de canalizar y organizar el descontento del pueblo. Ellos incansablemente llevaron hasta donde les fue posible la organización y la insurgencia popular contra el colonialismo. A pesar de la derrota, el derrotero histórico que siguió el Perú aún tiene deudas mal pagadas frente al colonialismo, a saber, la cuestión étnica en función del poder.    


Juan    


PS.

La retórica de la diversidad cultural, no encara lo que José Gabriel y Micaela encararon, a saber, la cuestión material del poder ¿Quiénes mandan en el Perú?

Escena de la película "Tupac Amaru" (1984) de Federico García Hurtado. En la escena se encuentran José Gabriel y Micaela. 


     

domingo, 20 de julio de 2014

Los medios de comunicación y la información (política).

 
“(…) la mentalidad política del hombre depende, ante todo, no de la información que éste obtiene directamente de sus experiencias e impresiones, sino de la información que se obtiene indirectamente __ a través de los periódicos, la radio, otros hombres, etc. __ y de que esta última constituya la base de formación de dicha mentalidad”
(Gueorgui Arbatov)  

La presencia de la información en la reproducción de la sociedad se ha convertido en un rasgo del mundo contemporáneo. El avance del desarrollo económico que ha cobrado un gran impulso en la segunda mitad del siglo XX tiene que ver en gran medida con el desarrollo de la información. Las consecuencias y la importancia de la información en la economía mundial han sido vistas por algunos sociólogos como parte de una economía informacional y global (Castells), fenómeno que se inició en el último cuarto del siglo XX.

La economía informacional y global se caracteriza porque existe una relación estrecha entre el proceso económico y el desarrollo tecnológico, lo cual ha  permitido un mayor procesamiento de la información para acelerar las operaciones económicas del mundo. Pero el procesamiento de la información no se circunscribe sólo a las  operaciones económicas y a las entidades financieras, sino también a las distintas instituciones sociales en el que se reproduce la vida cotidiana, ya que la ingente información a la que uno puede tener acceso está disponible mediante el uso de dispositivos móviles, cuyo uso se ha convertido ya en fenómeno masivo [1]. Para esto, el  servicio de Internet permite a sus usuarios acceder e intercambiar información desde distintas partes del mundo; y, a la vez, permite interactuar en tiempo real con otros usuarios mediante las redes sociales. Toda esta serie de intercambios de información forma parte del mundo virtual, que paralelamente al mundo real se frecuenta e interactúa, no sólo para estar informados sino también como un pasatiempo que ocupa el tiempo de ocio y que ya forma parte de la interacción social.   Empero, ¿la información que propalan los medios de comunicación es una descripción de los hechos o forma parte también de la reproducción de la ideología? 

1. La información política.   

La información política que reproducen los medios de comunicación [2] se convierte en un amplio conjunto de mensajes que se trasmiten de manera intencional en relación a la tensión política. La tensión política es una situación de hecho y de poder. El poder político no sólo le da un sentido al orden social sino que tras la escenificación del poder el orden se reproduce también a partir del discurso político. Precisamente en la reproducción del discurso político, la información que se trasmite comprende una serie de mensajes previamente elaborados. Por eso la elaboración de la información no es de ninguna manera un reflejo de los hechos sino un ordenamiento de los mismos, en función de la orientación que le da quienes son dueños de los medios de comunicación. Es decir, la información que tales o cuales medios de comunicación trasmiten y divulgan en función de determinados hechos tienen un referente empírico, es decir, lo que sucedió; empero, la manera de informar sobre lo que sucedió, varía de acuerdo a cómo se elabora el discurso y cómo se fija la imagen,  Por ejemplo los titulares sobre un mismo hecho noticioso varían de acuerdo al énfasis que le pone tal o cual medio de comunicación, debido a la orientación y a la defensa de implícitos intereses que representan esos medios en la sociedad.

Portada de algunos diarios peruanos el día 17 de julio del 2013. En las portadas de la prensa escrita en el Perú, así como en muchas parte del mundo, se expresa muy bien la defensa de los intereses económicos con un claro carácter de clase. Hecho tan congruente a la política como un hecho social. Imagen tomada del Blog Grancomboclub ver quí Pulse

La información que se trasmite y divulga a través de los medios de comunicación tiende a connotar la realidad. La connotación de la realidad se debe al sentido del orden que adquiere la realidad cuando se trasmite la información, que en muchos casos es muy distinto a lo que otro medio trasmite sobre lo mismo. Pero la connotación de la realidad no significa que exista un problema de percepción o de interpretación sobre los hechos, sino que se debe a la reproducción del poder que ejercen los medios de comunicación sobre el orden social. El poder de los medios de comunicación no radica sólo en el poder económico que representa por ser una empresa comunicativa, sino también en el poder de la imagen y el discurso que connota la realidad. Cuando los medios de comunicación tienden a representar el orden social lo hacen en función de la información que reproducen. Por eso en buena cuenta, la reproducción de la información tiende a ser la reproducción de un orden que constantemente se connota, debido principalmente a la manera cómo se reproduce la política en función de los medios de comunicación. Tales rasgos que caracterizan a la información y que reproducen los medios de comunicación forma parte de aquello que Giovanni Sartori llama la video-política.


2. La video-política y sus consecuencias.

La video-política es un rasgo de la política contemporánea, básicamente consiste en que la política se encuentra pautada por el poder que ejercen los medios de comunicación audiovisual en el espacio público. Puntualmente, la video-política es la política televisada, es decir, cuando la política se subordina a la imagen televisiva se vuelve video-política. La subordinación de la política a la imagen televisiva es un hecho posible de ser corroborado, debido a que si tal o cual hecho político no es trasmitido por la televisión, pierde su capacidad de impacto o, en su defecto, simplemente nunca “existió”.  Un síntoma de tal relación subordinada a la imagen televisiva es aquella afirmación que  reproducen muchos políticos: “si no sales en televisión, simplemente no existes”.  Tal exigencia es muy acentuada, sobretodo, durante el periodo electoral en el que los candidatos tienden a hacer lo que sea por salir en televisión y en los demás medios de comunicación. En función de la información, la video-política genera las siguientes consecuencias: la política como espectáculo, la banalización de la política y la indeterminación de lo público y lo privado.  

La política como espectáculo es un rasgo muy acentuado por la televisión en el mundo contemporáneo. Ya sea durante la campaña electoral, así como durante el curso del gobierno, la política al ser trasmitida y elaborada en función de la imagen televisiva se vuelve un espectáculo constante. Al respecto, durante las campañas electorales es usual ver a los candidatos participar de una serie de programas televisivos que tienen que ver con el entretenimiento, la risa y la nota jocosa; en muchas de estas situaciones los políticos se exponen y se convierten en parte del show mediático, espacio en el que compiten por ser el más carismático. El carisma es un elemento básico para generar la empatía con los demás, pero cuando se exige en función del espectáculo televisivo resulta siendo algo evidentemente forzado y sobretodo actuado. La actuación es parte de la construcción de la imagen del político, pero la sobreexposición en función de la imagen jocosa cumple otra función, a saber, que las aspiraciones políticas que se divulgan (las promesas electorales) sean una prolongación del espectáculo. Esta imagen se verá reforzada luego cuando los políticos hagan caso omiso de sus promesas electorales. Pero la política como espectáculo no sólo se elabora mediante la imagen televisión, sino también mediante la prensa escrita y radial, como una prolongación de la anterior, en la medida que reelabora sus titulares en función de la exposición televisiva, hecho muy frecuente cuando se propalan y difunden opiniones y exabruptos en que han incurrido algunos políticos.

La banalización de la política es una consecuencia de la política como espectáculo. Cuando la política se hace espectáculo, la información que los medios enfatizan se encuentra en función del sensacionalismo. El sensacionalismo es la exageración de la nota periodística en donde los aspectos secundarios o nimios del hecho noticioso se acentúan y forman parte de la información. Por eso la información sensacionalista se ha convertido en sinónimo de exageración. Más aún, mediante el sensacionalismo se identifica lo mediático con el impacto del momento; o en su defecto, con la nota periodística que se elabora para distraer a la opinión pública. Por eso la distracción es parte de la banalización de la política. Cuando la política se banaliza la información tiende a formar parte más de lo anecdótico y afectivo; hasta el grado de que los rumores y las sospechas pueden convertirse o considerarse como parte de la información. Pero ¿por qué se banaliza la política? La política se banaliza porque cuando se exageran los hechos noticiosos, muchos de ellos pierden su condición informativa para trocarse en simples mensajes afectivos. De ahí que en la banalización de la política los hechos políticos sean percibidos como un juego de pasiones sin sentido o de afectos encontrados y enfrentados. En la banalización de la política, la imagen de los políticos se construye entre lo cómico y la impostura; lo cómico, porque los políticos se verán exigidos a formar parte de un show en el que deben hacer todo lo posible para llamar la atención; y, la impostura, porque la imagen del político será el resultado de una relación inversamente proporcional entre lo que dicen y lo que hacen.     

La indeterminación de lo público y lo privado en la política contemporánea es una de las consecuencias de la banalización de la política. Cuando la política se banaliza todo puede ser considerado parte de lo público por el simple hecho de llamar la atención en función del espectáculo. Por eso es frecuente que la vida privada de algunos personajes públicos sea divulgada a través de los medios de comunicación con total desfachatez. La imagen de la desfachatez y los discursos políticos desenfadados, casi siempre se acentúan desde lo privado, convirtiendo a lo público en mero reflector de afectos y tensiones privadas. La soltura y la cotidianidad que caracteriza al discurso privado, se ha convertido en un rasgo y en una exigencia del discurso político que se reproduce a través de los medios de comunicación. La exigencia del espectáculo que ha banalizado la política contemporánea, ha posibilitado que ciertos asuntos privados  sean considerados como parte de lo público. Además, es frecuente observar a través de los medios de comunicación cómo se pasa de un hecho funesto (por ejemplo un accidente con muchas víctimas) a un hecho divertido (por ejemplo a una excentricidad de tal o cual personaje público) para reforzar la orientación sensacionalista que tiene lo privado. Tal rasgo ha influenciado en el discurso político en la medida que la función del lenguaje informativo pasa a segundo plano y en su lugar la función expresiva del lenguaje cobra relevancia en la comunicación.


3. La información y el conocimiento.

Tales consecuencias que caracterizan a la video-política ha hecho que la información que se reproduce a través de los medios de comunicación no sea lo mismo que el conocimiento. El conocimiento implica la comprensión sobre los hechos tras un proceso de razonamiento; mientras que la información no es más que una serie de nociones sobre hechos muy puntuales, sujeta siempre a la situación y al momento en que ha surgido. Muchas veces la información es el resultado de una acumulación de nociones, mas no de una relación de hechos. Por eso, como bien observa Giovanni Sartori, “la información no lleva a comprender las cosas: se puede estar informadísimo de muchas cuestiones, y a pesar de ello no comprenderlas”. Empero las informaciones son variadas y de distinta índole, a saber, no es lo mismo informarse sobre cuestiones frívolas o de sucesos que tienen un simple valor cotidiano, narcisista o egotista (como por ejemplo lo que abunda en las redes sociales como el facebook, y en la información del espectáculo), que informarse sobre cuestiones de interés nacional o local (la información política). Lo último,  si bien es cierto, cobra una gran importancia en el espacio público en la medida que anima la opinión pública, así como expresa la tensión del espacio político y nos acerca al discurso de los políticos, no debe ser confundido como si a través de esa información pudiéramos conocer sobre los hechos políticos. Muchas veces la información que se reproduce sobre la política, además de ser nociones del momento, son también la expresión de una serie de luchas por informar frente a la desinformación.
 

4. La desinformación como parte de la información política.

La desinformación no es sólo la falta de información sobre tal o cual suceso, sino que es el resultado de aquella abrumadora información, muchas veces exagerada y tendenciosa, sobre determinados hechos políticos. La abrumadora información tendenciosa y banal forma parte de la video-política. Por eso la desinformación es también una consecuencia  del hecho comunicativo, que se encuentra muy presente en el espacio público en la medida que los grandes intereses del poder político se vean afectados de acuerdo a la coyuntura política. En este escenario los medios de comunicación también juegan un papel similar a los políticos en el espacio público, a saber, la lucha por posicionar y defender sus intereses mediante un discurso sobre el orden. Generalmente la defensa de un orden pasa por mantener y reproducir una sola línea de información, que no es más que  la expresión de la información oficial y gubernamental; y, a su vez, tiene la pretensión de convertirse en la expresión mayoritaria de la opinión pública. El riesgo a que conlleva la defensa de un determinado orden es que la información oficial ayude a la desinformación sobre el orden. Un síntoma que evidencia  una situación de desinformación es aquella información que se sustenta en lugares comunes y trillados sobre el orden (actualmente acentuar la defensa de la democracia y el Estado de Derecho son lugares comunes muy frecuentes que reproducen muchos de esos ideólogos); asimismo, aquella información que se emplea para desinformar frecuentemente soslaya o censura la opinión de los opositores al orden. En tal situación la desinformación cumple una función como parte de aquella la lucha por el poder de la imagen y el discurso; y, por ende, forma parte también de la cuestión de poder.     

Generalmente se subraya el papel que cumplen los medios de comunicación en la sociedad, cuando se pretende sustentar la naturaleza y la importancia de la información; empero,  se minimiza el papel de los medios de comunicación cuando se aborda el tema de la desinformación. En función de la comunicación política, ambos fenómenos deben ser tomados en cuenta para entender no sólo los mensajes que asumen y reproducen los sujetos políticos en determinadas coyunturas, sino también para trazar coordenadas que nos permitan entender hacía donde apuntan las intenciones de los sujetos políticos; asimismo, establecer la relación entre ambos fenómenos comunicativos, nos permitiría acercarnos a aquellos  cambios que modifican la correlación de fuerzas en el espacio político.

Tanto la información así como la desinformación, comprenden una serie de mensajes sobre el orden. La información básicamente apunta a dar cuenta sobre el funcionamiento del orden; mientras que la desinformación, a mantener la reproducción del orden. Cuando uno medianamente se encuentra informado reconoce cómo funciona el orden. Tal condición permite que la reproducción de la política no sea ajena a las impresiones que uno se hace sobre la vida social. Asimismo la información adquiere un valor en el espacio político porque su manejo permite orientar e influenciar sobre la opinión pública, ya que la información ayuda a legitimar la práctica política de quienes ejercen alguna representación política. Si los sujetos políticos tienden a luchar por posicionarse sobre el espacio político, el discurso político tiende a orientar la información desde el espacio público. Por eso el espacio público se convierte en el escenario en donde también se disputa la hegemonía por la información. Tal situación ha hecho que los medios de comunicación se encuentren en franca competencia, entre unos y otros, para mantener y sostener el orden. Pero también existen aquellos medios de comunicación que han sido llamados medios alternativos porque muchas veces disienten de la orientación que toman los grandes medios de comunicación masiva. La información que reproducen los medios alternativos se caracteriza por revertir el grado de desinformación en el espacio público.    

Frecuentemente la desinformación en el espacio público tiende a naturalizar el orden, porque suspende y aleja todo cuestionamiento sobre el orden. Sumado a ello, el desinterés, como un rasgo de la desinformación, tiende a convertir la información en un cúmulo de datos circunstanciales y sin importancia. A la larga la desinformación consolida un único relato, a saber, “todos los relatos son iguales” o “todos los mensajes son iguales”. Tal  indeterminación sobre los hechos políticos tiende a mantener el orden, porque si todo se encuentra indeterminado, no tendría sentido distinguir los discursos políticos, unos de otros, porque en el fondo todos serían más que lo mismo. Esto políticamente indicaría que el cambio es imposible y, por ende, el orden se mantiene. Por eso una de las formas para mantener el orden es la desinformación.  

La reproducción del orden a través de los medios de comunicación es muy significativa y muy sutil, ya que no se circunscribe sólo a la reproducción de los hechos noticiosos, sino que abarca también toda la clase de información que divulga. Desde aquella imagen banal, animada por la publicidad, hasta aquella imagen magnánima que embelesa por las mercancías que representa, hay una constante, a saber, familiarizar la imagen con la reproducción de la vida cotidiana. Por eso, en función del orden, toda información resulta siendo intencional en el espacio público. Esa intencionalidad en función de su orientación pública es eminentemente política porque lo que se informa, tanto como aquello que no se informa, ayuda a mantener y reproducir un determinado poder. La reproducción del poder en función de la información es un rasgo que caracteriza a los medios de comunicación porque ellos también ejercen un determinado poder, a saber, el llamado Cuarto Poder.

Políticamente hablando, los medios de comunicación considerados ya como Cuarto Poder no son nada neutrales porque la reproducción de la información que propalan responde también a la coyuntura y al cálculo político que frecuentemente periodistas y medios realizan antes de divulgar tal o cual información. Por eso un estudio sobre los hechos ideológicos en la sociedad contemporánea debe determinar la orientación política hacia donde apunta la información que reproducen los medios de comunicación.



Juan Archi Orihuela
Lima, 20 de julio del 2014.



Notas

[1] Los dispositivos móviles son aparatos pequeños que tienen la capacidad de procesar y almacenar información en una memoria limitada, asimismo se encuentran conectados permanentemente o eventualmente a una red. Entre ellos se encuentran el teléfono móvil, la Laptop (“computadora de mano”), el Black Berry, el IPhone, la Tablet y demás.   

[2] Además de la prensa escrita, actualmente los medios de comunicación se han diversificado en lo audio-visual, no sólo la televisión forma parte de ella sino también la red informática que brinda el Internet mediante una series de servicios para interactuar en el mundo virtual, a saber, las redes sociales (facebook, twitter y demás), los correos electrónicos, los blogs, las páginas webs y una serie de medios alternativos para intercambiar información de diversa índole que se ha venido almacenando y reproduciendo ilimitadamente ya sea en textos, audio, imágenes o video. Tal ha sido ese impacto e incremento de usuarios en el mundo que muchos medios de prensa se han visto obligado a hacer uso de los mismos. Por ello la comunicación en el mundo contemporáneo se encuentra en expansión acelerada a través del mundo virtual. Pero no toda información que reproducen tales medios informa al lector sino todo lo contrario.