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lunes, 25 de mayo de 2015

70 años: El día de la victoria

Desde Kursk y Oriol en esta guerra hemos avanzado 
Llegamos hasta la misma puerta del enemigo
Así es camaradas, lo hicimos
Algún día recordaremos esto y no lo creeremos
Pero aún necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!
 (Necesitamos una victoria, canto militar del Ejército Rojo de la URSS [1]



[Haga play en la canción Necesitamos una victoria (Нам Нужна Одна Победа) y proceda a leer el artículo]

El pasado 09 de mayo se cumplieron los 70 años del triunfo del Ejército Rojo de la Unión Soviética sobre la Alemania Nazi. El 09 de mayo fue el día de la victoria, el día que posibilitó la paz en el mundo y el fin de la guerra. La hazaña de los soviéticos no tuvo y aún no tiene parangón en la historia militar de la humanidad: La movilización de todo un pueblo multinacional y multicultural en la defensa de la patria, cuyo costo humano fue la pérdida de 20 millones de soviéticos (en su mayoría civiles). La guerra que libraron los soviéticos contra la Alemania Nazi fue una guerra de defensa y de liberación de los pueblos y de la patria que históricamente han llamado La Gran Guerra Patria (1941-1945). En su momento, tal hecho fue reconocido en el mundo. Empero, los festejos por los 70 años de aquel triunfo se circunscribieron sólo a los países que conformaron la URSS, mientras que el resto del mundo quedó en silencio.  Los llamados “aliados” no se hicieron presente en los festejos que se llevaron a cabo en la Plaza Roja de Moscú, ni se pronunciaron al respecto.  

Traducción de la leyenda:
Nuestra Bandera -
 La bandera de la victoria!

Autor: Víctor Ivanov 1943
Ese silencio no es casual y se compagina con el odio que fundamentaba al imperialismo de la Alemania Nazi, a saber, dejar en el olvido de la historia de la humanidad todo lo que represente a la Unión Soviética. Un odio al carácter de clase de su gobierno popular (obrero y campesino), a su bandera roja, a esa histórica bandera que representa la unidad de los trabajadores del mundo (la hoz del campesino y el martillo del obrero) que flameó en el día de la victoria. Ese silencio se compagina con aquel otro que silencia el papel del Ejército Rojo en el rescate de los judíos de los campos de concentración de Auschwitz en Polonia. El papel del Ejército Rojo fue fundamental en la liberación de los pueblos que fueron ocupados y diezmados por el imperialismo alemán como Polonia, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Noruega, Hungría, Austria y Checoslovaquia. 

Después del fin de la guerra, en el llamado mundo occidental la propaganda anticomunista (macarthista) soslayó el papel fundamental que cumplió el Ejército Rojo en la liberación de los pueblos. Y al parecer tal hecho sigue manteniéndose hasta nuestros días. En la enseñanza de la historia se minimiza el papel del Ejército Rojo de la URSS, por obvias razones ideológicas, así como se reproduce insistentemente, a través de la literatura y sobre todo a través del cine, que el papel de los aliados (Inglaterra, Francia y los EE.UU) fue determinante en la guerra, incluso desde hace muchos años se exagera un llamado día “D” para opacar al frente oriental en el que combatieron los soviéticos, y lugar en el que se decidió el fin de la guerra.     
     
«El Triunfo de la Madre Patria Victoriosa». Pintura de Mijaíl Ivánovich Jmelko (1949) 
En el cuadro se ve al Ejército Rojo arrojando los estandartes nazis ante los pies del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja.
Imagen tomada de aquí pulse 
Para ampliar la imagen pulse aquí

Un hecho que también pasa desapercibido es la reproducción ideológica. La propaganda que desplegaron los soviéticos a través de carteles que figuraban la defensa de la patria así como los himnos que entonaban el Ejército Rojo fueron fundamentales, no sólo para acerar la moral del hombre soviético sino también para divulgar al mundo entero sobre el carácter de liberación que cumple el socialismo en bien de la humanidad. Muchos de los carteles no sólo hacían hincapié en el valor de los soldados sino también del valor de las mujeres soviéticas, quienes tuvieron que hacerse cargo de la defensa y la economía del país. Los campos roturados para el trabajo agrícola tuvieron que ser ocupadas por ellas, la industria militar fue posible por el papel que ellas desempeñaron en su interior (ellas fabricaron las municiones y el armamento), así como la movilización de miles de mujeres para realizar grandes zanjas, que comprendían muchos kilómetros, para asegurar la defensa de las ciudades. La movilización de las casi adolescentes voluntarias en el frente de batalla como enfermeras, fue la prueba de fuego de aquellas muchachitas que tenían que cargar con el cuerpo de los heridos que pesaban entre 80 y 90 kilos, mientras que ellas oscilaban entre 45 y 55 kilos de su peso. Asimismo, las guerrillas que brotaban en las fronteras de la patria estaban también compuestas por las hijas del pueblo soviético, que codo a codo junto a los hombres no escatimaron en ofrendar sus vidas en defensa de la patria socialista. 

A continuación véase algunos de esos carteles: 
Traducción de la leyenda:
Un tractor en el campo de cultivo es lo mismo que un tanque en el campo de batalla!


Traducción de la leyenda:
Sólo el país donde los hombres y las mujeres tienen igualdad de derechos va a ganar! 
Mujeres, empezad a trabajar en el lugar de los hombres y haced la línea de combate más fuerte!


Traducción de la leyenda:
Integrate a las brigadas de enfermeras del Frente. 
Un soldado necesita tu ayuda!


Traducción de la leyenda:
Larga vida a las camaradas de armas!


Traducción de la leyenda:
Prometimos a nuestros heroicos maridos forjar sus armas y trabajar día y noche 
para romper un récord para ayudar a la línea del frente!


Traducción de la leyenda:
Todo por la victoria! 
A la primera línea mujeres soviéticas

Por otro lado, el ejército de la Alemania Nazi se preciaba de ser la mejor expresión de los “superhombres” (emulando a la “bestia rubia” de Nietzsche). La supremacía de la raza aria fue insuflada por esa  ideología racista. Orgullosamente los nazis se consideraban superiores al resto del mundo, empero en el día de la victoria su ejército de arios fue vencido por su antípoda, a saber, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de la Unión Soviética, un ejército popular, multinacional y multicultural, compuesto por todas las nacionalidades que conformaron la URSS como los rusos, ucranianos, lituanos, bielorrusos, moldavos, letones, estones, georgianos, armenios, azerbaidzhanianos, kajazianos, uzbekos, kirguizianos, tadzhikianos, turkmenianos y demás nacionalidades. Tal hecho, culturalmente es muy significativo y frecuentemente pasa desapercibido,  empero es importante recordarlo para echar por tierra toda ideología racista, colonialista y pro-imperialista que justifica la opresión y dominación de los pueblos en función de la supuesta superioridad racial y cultural del occidente burgués y blanco.      

Los nazis pretendieron acabar con la Unión Soviética porque en su momento la URSS representó  la esperanza de los pueblos del mundo y el gran sueño de la humanidad por un mundo mejor. Los nazis fueron vencidos, y posteriormente la Unión Soviética desapareció. Según los liberales estamos en un mundo libre. Orgullosamente tales sujetos reproducen ideológicamente que “a este mundo nadie lo cambia, los sueños por un mundo mejor al mundo capitalista son sólo rezagos de utopías trasnochadas, el único cambio real y posible es la libertad del individuo, es decir, de uno mismo”. Tal ideología liberal en el fondo comulga, a través de su silencio, con el neocolonialismo que ejercen los países capitalistas sobre el resto del mundo. 

Por eso recordar el Día de la victoria sobre el nazismo reafirma la exigencia moral y práctica de que aún “necesitamos una victoria”, tal como cantaba el Ejército Rojo de la URSS en plena guerra liberando a los pueblos del yugo imperialista de los nazis.     

Definitivamente, necesitamos una victoria… 

Traducción de la leyenda:
Adelante!
 La victoria está cerca!


Juan Archi Orihuela
Lunes, 25 de mayo del 2015.

_______________ 

[1] La letra completa del himno que recuerda el Día de la Victoria.  

 Necesitamos una victoria
(Himno de Guerra) 

Aquí las aves ya no cantan
Aquí los árboles ya no crecen
Sólo nosotros, hombro a hombro,
brotamos de esta tierra.

Luces… y vueltas en el planeta
y sobre nuestra tierra, el humo.
Eso significa que necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!

En el campo de la muerte sólo escuchamos
el grito de las órdenes
Y el cartero se vuelve loco buscando entre nosotros
Salen cohetes rojos
Golpes de metralla que no descansan
Eso significa que necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!

Desde Kursk y Oriol en esta guerra hemos avanzado 
Llegamos hasta la misma puerta del enemigo
Así es camaradas, lo hicimos
Algún día recordaremos esto y no lo creeremos
Pero aún necesitamos una victoria más
¡Una para salvar al pueblo!
¡El precio no nos detiene!

¡Esperamos el fuego de la muerte!
¡Y eso no nos da miedo!
¡Las dudas se disipan en la noche cuando avanza…
¡El décimo!
¡Nuestro décimo Batallón!  


P.S.

El himno Necesitamos una victoria se sigue interpretando en los tiempos de paz en Rusia así como en los demás países que conformaron la Unión Soviética. A continuación algunas interpretaciones contemporáneas.

En las calles de San Petersburgo, 2011.



En la voz de Elena Vaenga:


Y por los 65 años del Día de la Victoria: