“¡Nacimos para convertir los sueños en realidad!”
(Afiche soviético)
Tras mucho esfuerzo
ideológico y político, los liberales han logrado identificar al socialismo del
siglo XX con ideas que se han vuelto lugares comunes y que circulan como monedas corrientes como el estatismo, el
autoritarismo y el totalitarismo. Incluso ciertos liberales, cual narcisos
jactanciosos por verse siempre la cara, no reparan en distinciones, ni matices,
ni contextualizaciones, simplemente para ellos el socialismo es una mera
ideología funesta que pretende volver al pasado.
¿Pero cuál pasado?
Si el socialismo siempre ha sido una pretensión sobre el futuro. Tal intención
se la puede encontrar tanto en el socialismo utópico (Owen, Babeuf, Fourier,
Considerant, Blanc, Cabet) así como en el socialismo científico (Marx & Engels). Pensar en la posibilidad de la transformación del mundo en función de
la justicia social siempre ha caracterizado y animado a los socialistas.
Empero, sólo el socialismo científico ha postulado y defendido ideas como la
posibilidad material de abolir la propiedad privada y la desaparición gradual
de las clases sociales para acabar con la explotación del hombre por el hombre.
Tales pretensiones no tienen nada que ver con el pasado, ni mucho menos con el
presente (de explotación laboral para la gran mayoría de los trabajadores de
todo tipo), sino con el futuro.
En su vertiente más
vulgar, ciertos liberales, o simplemente derechistas, tienden a identificar al
socialismo con la pobreza y la carestía cristiana o con la apuesta por una
“vida bucólica” precapitalista; incluso son tentados a reproducir y enfatizar,
sin saber en realidad de qué va el asunto, que el socialismo es un discurso
mítico que le tiene un “horror a la historia” (Mircea Eliade). Las exégesis
culturalistas por encontrar en el socialismo una vertiente judaica y
milenarista no pasan de ser simples referencias sobredimensionadas de manera
tendenciosa, pero no sobre los hechos políticos y culturales que comprenden al
socialismo, sino sobre los propios temores de esos exégetas que insistentemente
denostan al socialismo.
El socialismo es
una ideología política propia del mundo moderno. La posibilidad de transformar
revolucionariamente el mundo fue una consecuencia del avance y del desarrollo
de la ciencia. La conquista del mundo de la naturaleza, implicaba la
transformación de la sociedad en su conjunto. Por eso el socialismo nace como
la posibilidad real de transformar revolucionariamente el mundo a partir de su
base material, a saber, el trabajo. El cuestionamiento a las condiciones
materiales del trabajo fue el acicate para la crítica filosófica que pergeñó el
socialismo. Ideas como “la planificación y la distribución de la riqueza que
produce el trabajo humano”, fueron parte de los programas socialistas,
asimilados no sólo por ser una exigencia política y coyuntural, sino por ser
una exigencia moral y universal. Esa universalidad moral, que en fondo es
práctica, generó la exigencia de una organización política para una clase, a
saber, la clase obrera. Tal clase dio origen al pujante movimiento obrero
internacional. La práctica política del movimiento obrero fue necesaria y
eminentemente clasista, en la medida que
pretendió el poder del Estado (“Trabajadores al poder”). Históricamente el socialismo
fue la expresión ideológica de la clase obrera, tras una larga tensión con el
anarquismo.
A lo largo del
siglo XX, mediante el socialismo científico se logró construir el primer Estado
dirigido por la clase obrera en alianza con el campesinado, a saber, el Estado
Soviético. La construcción del socialismo fue políticamente planificada y
aislada económicamente por el mundo capitalista. Tras los años y el avance
pujante del socialismo se conformó un bloque socialista. El bloque socialista
se caracterizó por su apuesta hacía el futuro: La conquista del Cosmos a través
de la ciencia. Precisamente a través de
la conquista del cosmos se puede identificar algunas de las ideas-fuerza que
caracterizan al socialismo científico y que permiten demarcarlo tajantemente de
las ideas del socialismo utópico y del liberalismo.
A continuación
véase algunos afiches de los tantos que uno puede encontrar en la web.
Afiche 1: “¡Nacimos para convertir los sueños en realidad!”. El autor es un tal Viktorov, elaborado el 09 de mayo de 1960. En este afiche se lee una de las consignas más contundentes del socialismo soviético. En el
afiche aparece una nave espacial soviética, en cuya base el símbolo distintivo
de las clases trabajadoras la sostiene, a saber, la hoz del campesino y el
martillo del obrero. La intención es clara, el producto del trabajo de las
clases trabajadoras se alza hacia los confines del cosmos convirtiendo en
realidad los sueños de la humanidad. Esos sueños que caracterizó a los albores
de las antiguas civilizaciones, el saber qué hay más allá de los cielos y las
estrellas. Con el socialismo, ya no son los antiguos astrónomos vinculados a la
élite del poder que descubren y guardan esos secretos al mirar a los cielos,
sino que ahora es el esfuerzo de los trabajadores, de esos millones de hombres
y mujeres que trabajan en el campo y en la ciudad quienes hacen posible
recorrer y conocer el cosmos.
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Traducción de la leyenda: ¡Nacimos para convertir los sueños en realidad! |
Afiche 2: “¡Hacia el cosmos!”.
En el afiche se ve a un obrero dando un gran salto hacia el espacio. El mensaje es
contundente, con el socialismo la clase obrera es la que conquista el espacio, a
saber, son los trabajadores. En el socialismo la figura imponente del obrero se
realza en la medida que es él su artífice y su protagonista. Con el socialismo la hazaña de la
humanidad tiene rostro de un trabajador acerado por el duro
trabajo.
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Traducción de la leyenda: ¡Hacia el cosmos! |
Afiche 3: “¡Hacia el sol! ¡Hacia las estrellas!”. Al igual que el anterior se ve a un obrero, pero esta vez es él quien
lanza los cohetes que van a recorrer el espacio. Con el socialismo la figura
del obrero se representa a partir de su papel protagónico, a saber, es él quien
está detrás de la conquista del espacio. En el socialismo el protagonismo de tal gran hazaña se
encuentra en las manos de los trabajadores.
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Traducción de la leyenda: ¡Hacia el sol! ¡Hacia las estrellas! |
Afiche 4: “¡De modelos de estudiantes a modelos de naves espaciales!”. El afiche muestra el papel que cumple la importancia y la enseñanza de
la ciencia en el desarrollo de la conquista del espacio. Con el socialismo no
solo la educación resulta siendo un derecho universal para el pueblo
trabajador, porque es el Estado dirigido por los trabajadores quienes sostienen
una educación pública para sus hijos,
sino porque se trazan objetivos claros en función del desarrollo de la ciencia.
En el socialismo, la ciencia forma al niño para ser un hombre. Con el
socialismo el conocimiento científico deja de ser un conocimiento de élites o
de quienes solo pueden costearlo para ser un bien de la humanidad mediante su
divulgación y su enseñanza universal.
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Traducción de la leyenda: ¡De modelos de estudiantes a modelos de naves espaciales! |
Afiche 5: “¡Acelerar el progreso y la técnica es una
exigencia!”. El afiche muestra el fundamento del
socialismo en la ciencia y la tecnología. El progreso tiene bases materiales. La ciencia asegura la transformación
de la sociedad en función de aplicación técnica en la vida de la nueva sociedad
que se lanzó a la conquista del espacio. En el socialismo la actividad
intelectual es planificada y desarrollada en función del bien de la nueva
sociedad y de la humanidad.
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Traducción de la leyenda: ¡Acelerar el progreso y la técnica es una exigencia! |
Afiche 6: Sin título. En estos afiches se ve a
dos de los protagonistas de la conquista del espacio durante el socialismo
soviético, a saber, Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, quienes fueron el
primer hombre y la primera mujer en el espacio. El mensaje es
claro, en el socialismo la igualdad social entre el hombre y la mujer no sólo
es parte de un mero discurso sino que se hace realidad. Las nuevas condiciones
materiales y la nueva política educativa permiten una nueva educación y formación en igualdad de
condiciones entre el hombre y la mujer. Incluso se estimula la formación
científica de la mujer para que junto al hombre logre las mismas hazañas en
función del desarrollo de la ciencia y en bien de la humanidad.
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Afiche 7: “¡Abriremos mundo lejanos!”. En el afiche se muestra a una pareja que representa a la nueva
humanidad que mira hacia el espacio expresando una gran confianza en el futuro
de la era espacial. Mediante el socialismo se construye el futuro de la humanidad de cara al desafío del descubrimiento del espacio. En el socialismo los trabajadores confían en lo que pueden hacer mediante su trabajo. Trabajo que posibilita el desarrollo de la ciencia y la posibilidad de conocer otros mundos.
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Traducción de la leyenda: ¡Abriremos mundos lejanos! |
Juan Archi Orihuela
Lima, 05 de agosto
del 2015.